Parche medio ambiental

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Según estadísticas del último mes, el Ministerio del Ambiente (Minam) ha emitido estás dos normas siguientes que están flexibilizando los estándares de la calidad del medio ambiental del aire.

Esto se llevó a cabo hasta que  la promulgación de la misma, se aplicaba a un decreto supremo del año 2008, que dispuso que el estándar de calidad ambiental del aire para el dióxido de azufre tuviera un valor diario máximo de 80ug/m3, y un tope que bajaría a un 20ug/m3 a partir del mes de enero del año 2014. Más el Minam se encontró con que las empresas como Southern y Doe Run tenía argumentos como para sostener que el estándar que se aplicaría a partir del próximo año que era inalcanzable, y que cada una de sus operaciones en Ilo y La Oroya, que respectivamente, tendrían que paralizarse debido a la imposibilidad de cumplir con el nuevo parámetro ambiental. Frente a esto, el Minam debía optar por una de sus dos salidas.

Podría la primera demostrar las técnicas que el estándar es viable, reafirmándose en la norma aprobada y aplicarla.

La segunda, si esta consideraba que la administración pasaba a error y que el estándar resulta impracticable, el enmendar la decisión del año 2008 y poder cambiar el mencionado estándar.

¿Qué fue lo que escogió el Minam?

La verdad es que no escogió ni lo primero ni lo segundo. Fue pues el Minam que optó por la solución ‘‘Salomónica’’ de postergar la entrada en la vigencia del estándar de calidad del aire únicamente para las tres cuencas atmosféricas que tienen mayor contaminación, son precisamente las de Ilo, La Oroya y la de Arequipa.

En cada una de estas cuencas se disponen la implementación de un ‘‘Plan de Acción para el mejoramiento de la Calidad del Aire’’, para establecer las metas, plazos y mecanismos de reducciones de la contaminación de acuerdo a la ‘‘Viabilidad y disponibilidad de la tecnología’’. En buen cristiano esto significa ‘‘Que todo queda como estaba y ya luego veremos discrecionalmente sobre la marcha’’.

Es con esta respuesta, que el Minam no soluciona la controversia sobre la viabilidad tecnológica para la reducción de la contaminación ambiental; simplemente esto pone un parche temporal sin resolver el problema de fondo. Esto hace que se olvide que si el estándar estuvo bien puesto, es su obligación aplicarlo para defender la salud de la población y del medio ambiente; y si esto estuvo mal puesto, es su deber derogarlo y dejar a cada una de las empresas invertir libremente bajo las reglas claras.

Es por esta actitud que en el camino, el Estado a enviado pésimas señales. Es por ello que el Minam había establecido un estándar con seis años de anticipación, y de seis meses antes de la vigencia decide postergarlo. Es por ello que si ese estándar es viable, el actual gobierno estaría enviando señales de que las empresas no tienen que cumplir la ley si no lo desean, pues por más que hayan tenido tiempo para ajustarse, a las normas no se les aplicaría finalmente si reclaman lo suficiente.

Es por ello que en ese supuesto caso, la válvula de escape utilizada por el Minam haría recordar la titubeante respuesta que ha tenido el gobierno con el tema de la minería ilegal.

La que un día fue anunciaba con bombos y platillos la guerra frontal contra la minería ilegal y al día siguiente regulaba otorgar treguas temporales. ¿Acaso lo que en esta historia se llama “planes de acción” es el equivalente a las “mesas de concertación” para el caso de la minería informal? Ahora, si, en cambio, el estándar resultaba ser inviable, el gobierno envia la señal de que no tiene la seriedad de enmendar los errores de sus antecesores y que en este país la inversión puede ser tratada arbitrariamente. Y no faltan razones para pensar que podría haber sido así. Según se entregó un reciente informe, el Perú tiene el estándar de calidad ambiental más exigente del mundo, mucho más estricto que los límites de lugares más desarrollados como Japón (105 ug/m 3), Reino Unido (125 ug/m 3) y la Unión Europea (125 ug/m 3). Esto ofrecería fuertes indicios de un posible exceso por parte de las reglas adoptadas originalmente por la anterior gestión. En este caso, parece que el gobierno ha decidido que su política ambiental peruana sea una suma de parches que tapan momentáneamente las heridas pero que no las curan. Y es que, con este tipo de “soluciones”, no queda en claro quién tiene la razón y qué derechos e intereses realmente defiende el gobierno.

 

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